Celebración de la vida
La tristeza hay que dársela a los cerdos. A veces uno, sin darse cuenta, va amontonando días tristes en su existencia. Resulta que no ocurre nada calificado como motivo de pena o desesperanza, pero uno va habituándose a un estado del alma que pesa como una casa abandonada. ¿Por qué razón? Pues no lo sé. Tal vez los expertos, los […]
» Leer más